Relato por JOmega
En la plenitud de la fuerza, entrenamiento y sentirse súper Humano pasa
lo menos deseado….
Eran
alrededor de las 4 am, con todo un día y una vida por transcurrir. Entre
desayunos escuelas lonches Y vueltas y por supuesto entrenamiento. Un dolor en
la espalda comparado al mismísimo dolor de dar a luz con un diez de dilatación
fue el que me despertó y así empezó la travesía y fue como me encontré cara a
cara con un verdadero y temible DOLOR DE ESPALDA.
Mucho
se habla de padecimientos y dolores, pero he aprendido que hay niveles de dolor,
y los que realmente cuentan no son solo los físicos, si no los que realmente
nos llegan y pegan justo en la psique, esa cabeza que determina la lucha entre
ser o no ser, entre hacer y no hacer entre poder y no poder lograr hasta lo
imposible. Desde estar en lo más alto llegar a tocar fondo y como salir o
quedarte tirado en la cama como un mismísimo gusano, dando vueltas sintiéndote
inútil aun sin si quiera poder cubrir las básicas necesidades de la pirámide,
con el miedo y temor a que todo puede suceder el mundo se viene abajo, los súper
poderes desaparecen, el titanum se ha disuelto.
A empezar de cero como un bebe que empieza de
a caminar y con un mundo en la cabeza
que en vez de ayudar lo empeora todo, sin alguien a tu lado todo se vuelca peor
aún, pero ese no fue el caso el compañero firme y fiel en el momento brindando
la mano el brazo la fuerza amiga para levantarme y apoyarme desde lo básico,
los niños espectadores del momento y la situación tan increíble e impactante
para ellos. A paso lento y muy despacio nos dirigimos a la sala
de emergencias en donde esperábamos un alivio, mas sin embargo fue solo la
dosis de calmante y relajante la que ayudó.
Continuará...
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